¿El Niño, fenómeno o evento? Esa fue la pregunta que reunió este jueves a especialistas del Canal de Panamá, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA), quienes analizaron los efectos de esta variabilidad climática en Panamá y la región.

La Biblioteca Roberto F. Chiari, del Canal de Panamá, acogió el conversatorio «Evento o Fenómeno: El impacto de El Niño en Panamá», un espacio de intercambio en el que especialistas analizaron las causas, efectos y desafíos asociados a este fenómeno climático y su impacto en el país.

«El fenómeno de El Niño representa uno de los mayores desafíos para la gestión del agua, un recurso que no solo hace posible la operación del Canal de Panamá, sino que también garantiza el abastecimiento de agua potable para millones de panameños. Frente a esta realidad, nuestras decisiones se sustentan en décadas de información hidrológica, conocimiento científico y lecciones aprendidas, fortalecidas además por la colaboración con instituciones como el Instituto Smithsonian y el IMHPA», aseguró Luis Rovira, vicepresidente de administración del recurso hídrico, al inicio del evento.

«Gracias a esa combinación de ciencia, investigación y experiencia operativa, contamos con una mejor comprensión de nuestra Cuenca y de los efectos de la variabilidad climática, lo que nos permite actuar con anticipación y tomar decisiones informadas, oportunas y responsables para proteger la seguridad hídrica del país y mantener el servicio confiable que el Canal presta a Panamá y al comercio marítimo mundial», agregó Rovira.

Steve Paton, director de Monitoreo Físico del STRI, señaló que El Niño ha dado lugar a un «año insólito», en el que una temporada seca registró lluvias extraordinarias, mientras que la temporada lluviosa enfrenta un déficit de precipitaciones. «Es un año lleno de incertidumbres producto de un El Niño de gran intensidad que sigue fortaleciéndose», afirmó.

Por su parte, Luz Graciela de Calzadilla, directora del IMHPA, advirtió que los pronósticos apuntan a un episodio de El Niño muy fuerte, capaz de adelantar el inicio de la temporada seca a la segunda mitad de noviembre. Según explicó, sus efectos podrían sentirse en importantes sectores como la agricultura, la generación eléctrica, la salud pública y el abastecimiento de agua para la población.

Se trata de un mes clave para el Canal de Panamá y para más de la mitad de la población panameña. Históricamente, es la época del año en que más llueve en la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá (CHCP), aportando el agua necesaria para completar el llenado de los lagos que sustentan las operaciones del Canal y garantizan el abastecimiento de agua potable para más de la mitad del país durante la temporada seca.

Gloria Arrocha y Ayax Murillo, del equipo de Administración del Recurso Hídrico del Canal de Panamá, explicaron las medidas de monitoreo y análisis que se realizan de forma continua para evaluar las condiciones climáticas y el estado de los lagos. La información obtenida constituye un insumo fundamental para la toma de decisiones y la implementación de la estrategia hídrico-operativa que permite al Canal responder de manera oportuna a escenarios climáticos adversos.

El Canal de Panamá mantiene una vigilancia constante sobre la evolución de El Niño y sus posibles efectos sobre los recursos hídricos de la Cuenca. Como parte de las acciones adoptadas desde finales de 2025, se implementaron medidas de optimización del uso del agua en la operación de la vía. Estas fueron complementadas posteriormente con ajustes sustentados en análisis técnicos y proyecciones actualizadas de los niveles de los lagos, incluyendo medidas como ajustes de calado y, más recientemente, la reducción del número de tránsitos diarios, una decisión adoptada por segunda vez en la historia de la ruta interoceánica.